Antonio Gualda nació en Granada (España) en 1.946. Desde pequeño mostró su inclinación por las Artes, destacando, de entre ellas, la Pintura, la Composición Musical Sinfónica y la Literatura.
        Antonio Gualda, en su faceta de pintor, se inició de manera autodidacta, dibujando del natural o copiando de las viñetas de los tebeos. Su hermano Manuel le regaló, cuando tenía sólo once años, un libro sobre el dibujo a plumilla, con el que se aventuró en ese difícil mundo. Estudió con distintos maestros (Miguel Ruiz del Castillo, Pilar Gª Zapater, etc...), y realizó estudios en la Escuela de Artes y O. de Granada. Además, recibió los consejos de artistas del prestigio de Iván Piñerúa, de Manuel Reyes Gutiérrez (Premio Nacional de Talla en Madera) y de Antonio Gámez, entre otros.
       Aún, casi de niño, publicó diversas ilustraciones e historietas en las revistas "The Olimpic Mouse" y "Genil". También ilustró los cuentos de la colección "Espectral Española", de la Editorial "Anedúe". Más tarde, prosiguió con publicaciones como "Veleta", "Informúsica" (revista internacional), "El Defensor de Granada" (diario), "Zacatín" y la "Nueva Veleta".
        Obtuvo el premio de la revista de humor "Jaimito", de la Editorial "Valenciana", hacia 1.958, consistente en la publicación del chiste gráfico y la portentosa cantidad, en metálico, de ¡¡¡DIEZ PESETAS!!!
       Ha pintado más de 200 cuadros, de diversas técnicas, que van desde el óleo, hasta las más atrevidas expresiones (acrílicos sobre cajas de embalaje, óleos blanquinegros sobre "collages", etc...).
        Gualda ha realizado distintas exposiciones individuales (destacando las que tuvieron lugar en la Sala "Cartel" de Granada y en la sala del "Consejo María Estrella").
       Igualmente, ha participado en exposiciones colectivas, celebradas en la Casa de la Cultura de Maracena (¡No Macarena!), en la Asociación Cultural "Valentín Ruiz Aznar", en el Club "Adara", en los Escolapios de Granada, en "SETEM-Andalucía", etc...
        Algunas de sus obras forman parte del Patrimonio Real Británico, del colegio del Rey de Alcalá, del Centro de Documentación Musical de Andalucía, de Juventudes Musicales de Granada, etc...
       La obra pictórica de Antonio Gualda está muy interrelacionada, en cuanto a enfoque y temática, con su música y con su literatura. A veces, una misma obra la expresa en esas tres categorías.
       Su obra "Occisa de una noche de verano (Hiroshima In Memoriam)" fue destacada en el Catálogo Nacional del Arte de 1.997/98, tanto en su publicación impresa, como en la que se hizo en CD-ROM.
       Sus pinturas han sido objeto de la atención de distintas televisiones, como "Canal Sur", "TM Granada", "Antena 3", etc...
        Su candidatura al "Premio Príncipe de Asturias", en 1.987, en la modalidad de las "Artes" fue formalmente aceptada; la habían presentado una veintena de instituciones culturales y docentes.
       Sabas de Hoces, en la revista "Ritmo", escribió sobre Gualda: "Antonio Gualda tiene una mente poliédrica; es -como diría el divino Dalí- como los ojos de las moscas: pinta, compone y escribe, y, además, todo lo hace bien...".
        Antonio Gámez escribió en "Ideal": "Antonio Gualda elabora las radiografías de su alma con una transparencia y arrebato brutales, por ser plenamente sinceras y honestas... Antonio Gualda acrisola el claroscuro toledano del Greco, la fiebre espiritual de Lautrec y el escepticismo, sarcasmo y poeticismo de Picasso, desde donde parte para dar un paso más en el discurso creativo del Arte de la Pintura".
       Antonio Gámez, en manuscrito del 17 de Diciembre de 1.987 (acerca de la colección de pinturas titulada "Los Sueños Blanquinegros de Antonio Gualda"):
       "... El hilo conductor deviene de experiencias conscientes e inconscientes del autor, que desemboca en el recuerdo hecho metáfora. El camino que conduce al Arte puede ser una suma de desengaños y frustraciones, o "felicidades", asumidas, que flotan en la memoria de los recuerdos, pero redimida a la par en la sublimación de la misma tragedia -representación-, recobrando la esencia de su representación escénica: el espacio y el tiempo se confabulan en el sueño imposible de las distancias, en el arcano de los espejos, aunando la imagen deseada. Precisamente, este sueño imposible del recuerdo recuperado -su infancia, su familia, la juventud del "Dúo Eléctrico", la adolescencia de pentagramas y sonidos, los amores furtivos, cartas sin respuesta, signos en el aire de un pensamiento sin mirada, barco perdido frente a las costas de Ítaca-, todo, se resuelve afrontando el conflicto estético, y el ético, que se produce en la piel de esta obra. Antonio Gualda inventa su endriago, su demiurgo, persiguiendo al hombre que lleva consigo, a tientas, en la zona más visceral, más dolida por ser diáfana, sincera, transparente la luz-oscuridad, el blanco-negro, la radical respuesta de la existencia. Se proscribe, conscientemente, a imagen y semejanza de él mismo, y aquí radica una de las claves de esta colección (obra), y, a la vez, acierto: la función catártica que produce la creatividad, la redención del ser humano a través del símbolo, del cambio, de la metamorfosis, donde la paradoja de la magia del Arte nos desvela sus desnudeces y las asumimos sin culpas ni remordimientos, generosamente enriquecidas, para fundirnos en el largo sueño de los recuerdos y de las imágenes vividas. Kafka tenía razón; Calderón, también. Acaso, lo mejor de la experiencia del artista sea intransferible".
       Rafael Aguayo, en "Almoneda": "Antonio Gualda, el Humanista Implacable..."
        Gómez Segade, en "Ideal": "Antonio Gualda tiene un cualificado nervio pictórico... Antonio Gualda tiene, en efecto, una febril actividad como creador y como docente, que lo revela como un apasionado del Arte concebido como expresión vital y emocionada. A Antonio Gualda se le queda chico el pentagrama, y necesita de otros medios expresivos para bordear el torbellino de sentimientos que le agobian cuando crea... (Su pintura) está llena de "impresiones", de composiciones equívocas, de metáforas visuales y de multitud de asociaciones entre naturaleza concreta y cromatismo puro, que conectan con la voluntad sinestésica de su autor... Algunos de sus "compases" revelan un cualificado nervio pictórico, como "Triplex nº 2", "Después de la Psicodelia" "Sedotto e abandonato", la "Acuarela nº 40" y los paisajes en la finca del Duque de Wellington...".
       Granada-2000: "Antonio Gualda, partiendo de las últimas "fauves", se rebela contra los horrores de la guerra, especialmente, en su gran pintura "Occisa de una noche de Verano (Hiroshima in Memoriam)".
        Maricela Gámez (México): "¡Impresionante, la pintura de Antonio Gualda!".
        Susana de Simone (Argentina): "Me sorprendió la "mente poliédrica" de Antonio Gualda, porque para nada es común que alguien con profundo sentido artístico pueda expresarse con talento a través de medios tan diferentes como la pintura, la música y la literatura".
       Marisa C. de Albarracín, de "El Catalejo" (Argentina): "La obra pictórica de Gualda es maravillosa... con ese empeño suyo por seguir adelante con lo que ama, es más que necesario contar con luchadores como Antonio Gualda... Su pintura "MIEDO (Guerra del Golfo Pérsico - I)" ha dado que hablar: es, realmente, impactante y muy estremecedora...".
        Dámaso G. Alonso, al ser investido como académico de la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría: "Antonio Gualda, el siempre combativo y hombre duro en la lucha por la cultura... Fiel compañero de camino...".




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