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La opinión pública internacional se sobrecogió con la tremenda historia y todos los medios de comunicación realizaron reportajes para ilustrar la catástrofe. En la mente de todos nosotros se reproducía la angustia y el pavor que sentiríamos si fuésemos uno de los tripulantes del artilugio nuclear. |

| La presión de las aguas y la imposibilidad de respirar bajo ellas, son el motivo por el que el mar todavía sea un elemento ajeno al ser humano. Sin embargo en este campo no se ha dejado de investigar con la esperanza de algún día conquistar el enigmático mundo submarino. La aparición de aparatos convencionales de respiración, mezcla de aire comprimido y oxígeno permiten a un buceador pasar sin riesgo de los 76 m. Sin embargo sustituyendo el nitrógeno del aire que se respira, que es el causante de los problemas de nuestros pulmones en ese medio, por helio o hidrógeno, es posible llegar a 152 m de profundidad. | ![]() |

![]() | El problema es que los submarinos mantienen la misma presión existente en la superficie. El hecho de abrir las escotillas enfrentaría a la tripulación con un cambio brusco de presión que sería tan brutal que la muerte estaría asegurada. Los pulmones reventarían sin lugar a dudas. Los cambios de presión son unos de las dificultades y peligros más importantes a los que tiene que enfrentarse un buceador. Ascender desde las profundidades sin respetar los tiempos de aclimatación a la presión provocaría el llamado síndrome de descompresión rápida producida por una disminución brusca de la presión atmosférica. |


