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Esta familia de mamíferos, los camélidos, caracterizada por la posesión de almohadillas plantares, no llegaron precisamente de oriente, sino que sus antepasados deberán ser buscados en Norteamérica desde donde, hacia finales de la era terciaria una rama emigró a Euroasia a través del estrecho de Bering. En Norteamérica los camellos se extinguieron hacia finales del la glaciación con la especie Camelops
Los camélidos incluyen dos géneros distintos: Camelus, del Viejo Mundo, con el
camello de Arabia y el camello bactriano; y la Lama de Sudamérica, con la llama, el
guanaco, la alpaca y la vicuña.
Estos dientes en forma de colmillo son un arma peligrosa y en cierto modo, sustituyen a los cuernos de la mayor parte de los demás rumiantes.
Todos los camélidos viven en climas secos con grandes diferencias de temperatura y
una elevada intensidad de radiación. Poseen gran resistencia a la deshidratación.
Habitan regiones muy inhóspitas: los camélidos del Nuevo Mundo, en las altas
montañas de los Andes, y los del Viejo Mundo, en desiertos y estepas. Y todos ellos
prestan servicio a poblaciones humanas que viven en permanente conflicto con las
fuerzas de la naturaleza.
Existen dos especies de camello, ambas pertenecientes al Viejo Mundo: el de una sola giba, o camello de Arabia, Camelus dromedarius, del norte de África y Próximo Oriente, y el de dos gibas, o camello bactriano, C. bactrianus, de Asia. El primero no se conoce en estado salvaje, pero el segundo ha logrado sobrevivir como tal en el desierto del Gobi.. El de Arabia se denomina dromedario, nombre que , en realidad, debería reservarse para la raza especial que se emplea como cabalgadura. Los camellos pueden medir hasta 3 m de longitud y 2,20 de altura hasta la espalda. Tienen las patas largas, el cuello largo y curvado y las orejas pequeñas. Los ojos tienen grandes pestañas y los ollares pueden cerrarse para proteger al animal contra la arena arrastrada por el viento. El pie está formado por dos dedos, unidos en la zona plantar por una membrana cutánea. En el pecho y en las articulaciones de las extremidades aparecen callosidades córneas Gracias a sus labios carnosos y a las prolongadas papilas que existen en el interior de la boca, el camello puede comer alimentos duros y espinosos. Es capaz de ingerir casi todo tipo de vegetación seca y, mientras ésta sea abundante, la grasa se acumulará en la giba, como almacén de energía. Cuando conviven camellos de Arabia y bactrianos, como ocurre en Asia Menor, sur de Rusia y Siria, son frecuentes los cruces entre ellos. Las crías resultantes se denominan tulus y son muy apreciadas por su gran fuerza y porque su actividad como animales domésticos no se ve interrumpida por los periodos de cría. El camello de Arabia es más ligero, tiene el pelo más corto y el color de la capa más variable que el bactriano. Son muchos los ejemplares con capa de dos colores, si bien los dromedarios blancos son los más valorados. El vocabulario árabe incluye más de 1000 expresiones referidas solamente al camello. Probablemente esta especie fue domesticada por tribus nómadas del interior de Arabia. Sin embrago, se la menciona por primera vez como animal doméstico en el siglo XI a. de J.C. en Palestina, durante la época de las invasiones madianitas. En el siglo IX a.de J.C: fue empleado en las campañas asirias contra los árabes de Mesopotamia y se utilizó en Egipto desde el siglo III. Generalmente se supone que llegó al resto del norte de África en los primeros siglos después de Jesucristo. Sin embargo, muchos autores creen, basándose en pinturas rupestres y en el hallazgo de huesos, que el camello ya se conocía como animal doméstico en el noroeste de África durante la Edad de Piedra y que, desde entonces, no ha abandonado aquella zona. La especie de Arabia se extiende por todo el Sahara (desde Mauritania a Somalia), Arabia, Siria, Irán, Afganistán y norte de la India con un límite sur de distribución que llega a los 13 grados Norte. Hacia el norte se le encuentra más allá del mar Caspio hasta el Turquestán ruso, donde , como ocurre en Asia Menor, cohabita con el camello de dos gibas. Se introduce más tarde en el sudoeste de África y en Australia, donde, en la actualidad, se encuentran grandes rebaños de camellos salvajes.
En el Sahara la formación de rebaños suele estar vigilada por el hombre. En verano la mayor parte de los rebaños no están guardados y se entremezclan frecuentemente las manadas de machos con grupos de hembras y sus crías.Muchos animales especialmente los más viejos, se mantienen solitarios. En la estación del apareamiento, desde enero a abril, los machos no toleran rivales y los rebaños deben ser vigilados continuamente. Sus propietarios los dividen en tres clases distintas: los formados por un macho , que es el jefe y hasta treinta hembras y sus crías de uno o dos años; los compuestos por machos castrados, machos jóvenes y machos enteros y los rebaños de hembras solas y sus crías recién nacidas. Los machos exhiben un curioso comportamiento de amenaza. Si se encuentran dos jefes de manada, este comportamiento se inicia cuando todavía están lejos el uno el otro: estiran el cuello, rechinan los dientes, escupen y sacuden la cola como un látigo. Cuando ya están más próximos, emiten un ruido como blo-blo-blo y agachan la cabeza para levantarla seguidamente por encima de su posición horizontal, al mismo tiempo que hacen sobresalir por un lado de la boca una especie de bolsa roja que tienen en la garganta y que parece no existir en el camello de dos gibas. También proyectan esta bolsa ante la hembra, no solo durante el apareamiento, sino también fuera de la época de cría. Los machos castrados raras veces la sacan y cuando lo hacen no por completo. Las hembras paren un año si y otro no. Se separan del rebaño para parir, echadas o en pie. La cría puede correr ya al cabo de 2 o 3 horas, primero con una mezcla de vacilación y andadura y después del segundo día con seguridad.
Un camello no bebe para el futuro, sino a cuenta del pasado. Bebe solamente el agua que ha perdido en la sudoración, la orina y las heces desde la última vez que abrevó. Dicha pérdida es desusadamente escasa debido principalmente a la gran variabilidad de la temperatura corporal. Mientras que otros mamíferos y los seres humanos evitan la hipertermia corporal con la sudoración, en el camello sediento, la temperatura corporal puede elevarse a 6 grados centígrados sin que el animal aparezca febril. A medida que se eleva la temperatura del aire, la temperatura corporal asciende gradualmente desde 34 grados hasta casi 41 y solamente entonces empieza a eliminar el exceso de calor por la sudoración. En el invierno y cuando el animal tiene sed las oscilaciones diarias de la temperatura corporal no pasan de 2 grados. Su espesa piel le protege también de la pérdida de calor, como asimismo su habito de echarse con otros individuos en pequeños grupos precisamente cuando el calor es mayor. Así se reducen las áreas del cuerpo expuestas al Sol, y no cabe duda de que cada animal recibe de sus compañeros menos calor que si estuviera directamente expuesto a aquel. En esas ocasiones su piel puede llegar a 80 grados. Además cuando el calor es grande, el camello yace siempre de cara al sol, sorprendente hábito que actua como una nueva y eficaz protección; permanece en el mismo lugar a lo largo de todo el día, ajustando meramante su posición a la solar. El cambio de lugar supondría un mayor acaloramiento ya que el suelo se calienta mucho durante el día. El camello puede tolerar un extraordinario grado de deshidratación y llega a perder más de un tercio de su peso corporal. Como además, es muy económico en consumo de agua, puede pasar mucho más tiempo sin beber que cualquier otro animal doméstico. El agua es absorbida de los tejidos y líquidos celulares y el suero sanguíneo permanece casi constante por lo que la circulación de la sangre pude continuar sin obstáculos. El camello puede apagar una sed moderada ( lo que para un dromedario supone unos 70-90 litros) de una sola vez y en diez minutos escasos. Cuando se encuentra muy sediento, ha de beber otras dos veces en varias horas para recuperar el agua que ha perdido. El periodo del tiempo durante el cual puede resistir sin agua depende de la temperatura, de la clase, cantidad y contenido acuoso de su alimento, del tipo de pasto y de la edad y capacidad de trabajo del animal. Investigaciones llevadas a cabo durante algunos años acerca de las necesidades alimenticias e hídricas de los camellos que pastan libremente en el Sahara, han demostrado que mientras las temperaturas no superen los 40 grados, los intervalos entre cada toma de agua individual son bastante irregulares. Aun en pleno verano, las manadas que pastan libremente por si solas, beben menos de lo que generalmente se cree. Los camellos se muestran de ordinario extraordinariamente moderados, ya que solo beben dos veces más que los seres humanos en la misma zona; es decir un promedio de 20-30 litros al día. El agua que es ingerida no se almacena, sino que se distribuye por todo el cuerpo dentro de las 48 horas siguientes. Los camellos son también muy sobrios en sus hábitos alimenticios. Ingieren diariamente al rededor de 40-50 kg. de pienso verde en los pastos primaverales suculentos pero si es necesario puede resistir durante meses con 5kg de paja al día. La ración media diaria es de 5-10 kg. (peso seco) Pero de todas formas son bastante selectivos en cuanto a sus alimentos. En cambio tienen la útil característica de que se mueven de un sitio a otro mientras pastan, en contraste con las cabras que lo arrasan todo. Así los camellos instintivamente evitan destruir los pastos del desierto. Para mantener la vida nómada, principal forma de economía en el desierto las fuentes de agua deben ser mejoradas y multiplicadas, nuestro camello de belén parece saberlo y practicarlo. ORDEN: tilópodos CLASE: mamíferos. |
