CENTAUROS



Centauro

       Los centauros eran hijos de Ixion, rey de Tesalia que había tenido la audacia de desear a Hera, y de una nube creada por Zeus a imagen de la diosa. Son unos seres mitad hombre y mitad caballo que viven en la naturaleza agreste; se alimentan de carne cruda y cazan a sus presas armados de palos y piedras. Sus costumbres suelen ser brutales, sobre todo en relación con las mujeres y cuando están bajo los efectos del vino.
       Invitados a las bodas de Pirítoo, rey de los lapitas, se emborracharon e intentaron violar a la novia y a las mujeres que habían asistido a la ceremonia. Los lapitas consiguieron vencerles en un terrible combate y los expulsaron de Tesalia. La batalla de los centauros y los lapitas es un motivo frecuentemente representado en los templos y simboliza el triunfo de la civilización sobre la barbarie.
       El centauro Neso intentó violar a Deyanira, esposa de Heracles, quien persiguió al ofensor y consiguió atravesarle con una flecha. Antes de expirar, Neso convenció a la crédula joven de que recogiese su sangre y se sirviese de ella como filtro de amor. Deyanira, convencida de que así conservaría para siempre el amor de su esposo, le ofreció una túnica que había teñido con la sangre del centauro. Cuando Heracles se la puso, esta se pegó a su cuerpo produciéndole atroces quemaduras que llevaron al héroe al suicidio. La tradición ha conservado el nombre de otros centauros: Folos, que ofreció a Heracles una generosa hospitalidad, y Quirón, famoso por su ciencia y su sabiduría, a quien se confió la educación de Aquiles. Ambos ilustran el polo positivo de estos seres míticos caracterizados por su ambigüedad, que asocian una parte de animalidad, por lo tanto de naturaleza, y otra de humanidad, es decir, de cultura.
       Las centauresas (femenino de centauro) no tienen tradición literaria. Son una invención del pintor Zeuxis (siglo V a. C.), a quien siguieron cierto número de artistas, especialmente en Pompeya.

Lengua

       La expresión "una túnica de Neso" se utiliza para aludir a un dolor moral devorador del que vanamente se pretende huir.
       En ocasiones se aplica la palabra centauro a un jinete - o incluso a un motorista- particularmente hábil y diestro, que forma cuerpo con su montura- o con su máquina. La centaura es una planta con virtudes medicinales cuyo descubrimiento se atribuye a Quirón. De este término deriva a su vez la palabra centaurina, que designa una sustancia que existe en ciertas plantas amargas.


Literatura

       La fortuna literaria de los centauros es esencialmente moderna. En el siglo XIX la obra más destacada es posiblemente: El centauro de Maurice de Guérin (1840). En esta obra asistimos a la emergencia de la conciencia en un cuerpo entregado por entero al ímpetu exuberante de la vida salvaje. Leconte de Lisle, en sus Poemas antiguos (1852), dedica un poema al centauro Quirón. El poema de Heredia "Hércules y los centauros" (Los trofeos, 1893) subraya el conflicto entre humanidad y animalidad.
       La figura mítica de los centauros encontró también cierto eco entre los poetas modernos de Latinoamérica, como Rubén Darío ( Coloquio de los centauros, 1887-1908), José Tablada (El centauro, 1894) o Luis Urbina (El baño del centauro, 1905). El centauro puede aproximarse entonces a los primeros conquistadores españoles o al personaje del gaucho, que forma cuerpo con su caballo. De forma análoga, el cowboy, héroe de los westerns americanos, aparece a veces como un trasunto moderno de la figura mítica.


Iconografía

       Muchas representaciones de los centauros insisten en su carácter brutal: Centauro cazando a una lapita, frontón del templo de Zeus en Olimpia, 460 a. C., Olimpia; Centauro y lapita, metopas del Partenón, siglo V. a. C., Londres; Miguel Ángel, Combate de centauros, bajorrelieve, 1492, Florencia; Rubens, Combate de los lapitas y los centauros, siglo XVII, Madrid, Museo del Prado; Max Klinger, Combate de los centauros, finales del siglo XIX, Galería Goubert; Rubens, El rapto de Deidamía, h. 1636-1638, Madrid, Museo del Prado.
       Bourdelle sin embargo, esculpió un conmovedor, Centauro moribundo (finales del siglo XIX, París). Escultor César, por su parte, exalta su potencia en, Centauro (bronce, 1988, París). A Neso se le representa sobre todo en su intento de raptar a Deyanira: Heracles, Neso y Deyanira, copa griega del siglo V a. C., Boston; Guido Reni, Deyanira y el centauro Neso, siglo XVII, Louvre.

Cine

       La película, El centauro (1946), de Antonio Guzmán Merino, es una transposición del tema clásico al campo andaluz con el toro como protagonista.




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