
![]() | En la misma Grecia, y luego en Roma, la corona fue también símbolo de público reconocimiento a los méritos civiles, políticos o militares: recompensas al valor de los soldados del ejército romano (corona gramínea y obsidional), signo de honor y de gratitud para el general que celebraba el triunfo |
| Coronas de laurel o de olivo, de mirto o de oro, se colocaban también, según una tradición antiquísima, sobre la cabeza de los difuntos. La corona radial o radiada servía para colocarla en las cabezas de los dioses o de los príncipes divinizados. | ![]() |
![]() | En algunos casos, el significado simbólico atribuido a la corona real se ha identificado con un tipo determinado de corona unido a una tradición particularmente antigua. Un ejemplo de esto nos lo da la célebre corona de hiero conservada en la catedral de Monza. Compuesta de rectángulos de oro y adornados con gemas y brillantes, debe su nombre a una lámina de hierro colocada en su interior y forjada, según una leyenda, con uno de los clavos de la cruz de Cristo. |
| Junto a la corona real e imperial, que en cada reino tiene sus diferencias en cuanto a la ornamentación, existen las coronas esencialmente heráldicas, que sirven para distinguir los grados de nobleza y que en todos los países se parecen bastante entre sí. Las de España son; la ducal, de oro con diademas y con el círculo engastado de pedrería y perlas y realzado con ocho florones; la del marqués, de oro con cuatro florones y cuatro ramos con tres perlas cada uno; | ![]() |
