HADES O PLUTÓN




       Hijo de Crono y Rea y hermano de Zeus y Poseidón, con quienes se repartió el Universo después de la victoria de los Olímpicos sobre los titanes. Es el soberano del tenebroso mundo de los infiernos.
       Inflexible, es aborrecido por todos, incluso por los mismos Inmortales, a pesar de no ser un dios malévolo ni injusto. Su nombre era de mal augurio, de ahí que para nombrarlo se recurriera frecuentemente a diversos eufemismos, como Plutón (el rico), ya que al ser el amo de las profundidades de la tierra poseía todas sus riquezas mineras y regía también la fecundidad del suelo en sus aspectos agrícolas, característica que lo asocia con Deméter. Su atributo principal es un casco que confiere invisibilidad a su portador, regalo de los cíclopes; de hecho, el significado etimológico de su nombre griego es "el invisible". Otros dioses o héroes, como Atenea, Hermes o Perseo, utilizaron en ocasiones este objeto mágico.
       Hades aparece raras veces en los mitos, excepto en el de Deméter, su hermana, cuya hija Core raptó para convertirla en reina de los Infiernos con el nombre de Perséfone. Su unión no tuvo hijos. Se le atribuye a Hades dos infidelidades conyugales, una con la ninfa Mente, a la que trasformó en la planta de la menta para protegerla de los feroces celos de Perséfone, y otra con una hija del Océano, Leuce, a quien convirtió en el álamo plateado que crecía en los Campos Elíseos, a orillas del río de la Memoria. Homero nos muestra al dios herido en el hombro por una flecha disparada por Heracles, a quien quiso impedir el acceso a su reino. Hades tuvo que refugiarse en el Olimpo, donde un bálsamo maravilloso le sanó muy pronto.

Lengua

       Con el nombre del dios de los muertos se bautizó un proyecto europeo de cohetes con cabeza nuclear, el proyecto Hades, que no llegó a ponerse en marcha.

Iconografía

       En las representaciones antiguas, Hades aparece como un soberano barbado, de rostro severo (Plutón, estatua romana procedente de Mérida), sentado en su trono, a veces con Cerbero a sus pies. Es más frecuente, sin embargo, verle raptando a Perséfone (Rubens, siglo XVII, París y Bayona; escultura de Girardon, siglo XVII, Bruselas)





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