Para entender mejor a este pintor deberíamos acercarnos a lo que significó realmente el barroco.
| Este término, o su acepción castellana, barrueco, que significa perla irregular, tiene su origen en la lengua portuguesa. Apareció por primera vez en Francia en el siglo XVIII como sinónimo de irregular, con matiz peyorativo, y fue empleado por los tratadistas neoclásicos para calificar de extravagantes y ridículas las formas artísticas producidas en el siglo XVII y parte del XVIII. A finales del siglo pasado, el término adquirió su actual significado, gracias a la valoración positiva de este período realizada por los investigadores alemanes, los cuales definieron el barroco como un estilo original, con entidad propia, rechazando la consideración anterior de mera prolongación decadente del Renacimiento, en el que el recargamiento decorativo suplía la falta de creatividad. | ![]() |
| El barroco en España, se inicia en los primeros años de la segunda mitad de siglo y culmina bajo el reinado de Carlos II, se caracteriza por el abandono de los contrastes luminosos y el gusto, cada vez más acentuado por la libertad de ejecución y la riqueza cromática. Esta evolución es debida principalmente a la influencia de la escuela flamenca que, unida a la ya tradicional inclinación de los pintores hispanos hacia lo veneciano, propicia el estilo dinámico y escenográfico, generalmente poco interesado por el realismo concreto que se desarrolla en España en esos momentos. | ![]() |
Ahora que ya nos hemos situado en el espacio de tiempo en el que se desarrolló la labor pictórica del autor y que conocemos al menos someramente las circunstancias políticas y religiosas que caracterizaron este periodo, podemos acercarnos más a La imposición del nombre de Jesús y fijarnos en todos los detalles de este hermosísimo óleo.
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Por las características de su estilo podemos considerarlo como una producción tardía
del autor. Parece ser que por sus reducidas proporciones era una obra destinada a la
devoción privada, y por otra parte podemos pensar que su iconografía está inspirada
por el pensamiento jesuítico. Esta escena tiene como remoto precedente la pintura de gran formato realizada en 1606 por Juan de Roelas para el retablo principal de la iglesia de la casa profesa de los jesuitas de Sevilla, que Valdés conocía sin duda. Valdés Leal , a la hora de describir la iconografía de esta obra, se atiene fielmente a las directrices que señalan la forma con que se debía pintar la circuncisión del Niño Jesús. |
| En la representación se advierte que el paño y el cuchillo que sostiene un ángel están visiblemente ensangrentados, prueba evidente de que la circuncisión ha sido realizada, mientras que la ausencia del sacerdote indica que la Virgen ha actuado como oficiante. En la parte superior de la pintura aparece un rompimiento de gloria inundado de tonos áureos, donde una orla de ángeles envuelve el anagrama del nombre de Jesús resplandeciendo a la manera del astro solar. De este modo se vincula la ceremonia de la circuncisión con la imposición del nombre de Jesús al Niño, exaltándose también a través de su anagrama el coincidente emblema de la orden jesuítica. | ![]() |
Es pues, y a simple vista puede apreciarse, una verdadera maravilla de la pintura y una hermosa postal de Navidad para felicitar a nuestros amigos.

