![]() | Pericles era hijo de Xantipo y de Agarista y descendía de la estirpe de los Piristrátidas por su padre y de la de los Alcmeónidas por su madre, es decir, de las dos familias más ilustres de la polis ateniense. Hombre corpulento y de elevada estatura, se conoce su rostro por un busto esculpido por Cresilas, asombrosamente realista. Poseía una gran cultura que había adquirido siendo discípulo de Anaxágoras, de los sofistas y de Sócrates, aunque este filósofo era casi veinte años más joven que él. Gustaba del teatro, y de la tragedia. Los persas, de Esquilo, le hizo comprender la importancia de las Guerras Médicas, el papel de Atenas y la verdadera mentalidad de aquel pueblo a quien el ateniense medio llamaba bárbaro. |

| Durante este período embelleció a Atenas con formidables monumentos, si bien a costa de enormes gastos, levantando el Parthenón, los Propíleos y el Odeón. Su amigo Fidias labraba para la Acrópolis las dos estatuas de Pallas Athenea y la de Zeus Olímpico y todas estas obras eran pagadas con el tesoro de la Confederación de Delos, ahora en Atenas por motivos de seguridad. | ![]() |
![]() | En su defensa pronunció uno de los más apasionados y emocionantes discursos de su carrera. Sus enemigos atacaron a Fidias, a quien se acusó de haberse quedado con el oro que se le había confiado para labrar la famosa estatua de Pallas, y cuando quedó demostrada la falsedad de la acusación, cayó sobre él la de impiedad porque se había atrevido a representar su propio rostro en el escudo de Pallas y sufrió prisión a consecuencia de ello. |
En el número siguiente: La guerra del Peloponeso.
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