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-¡Bravo, bravo, bestial!
Esto si que es un relato.
Con un grandioso final,
con intriga y con encanto.
Puedes continuar
con la siguiente historieta.
Por el momento no te comeré,
me freiré una croqueta.

Flor resopló hondo
algo más aliviada.
¡Con otro relato morboso
seguro estaría salvada!
Un dragón aseado
Érase que se era
una verdadera rareza,
un dragón muy aseado
dedicado a la limpieza.
Cada día amanecía
cuando salía el sol
y la cocina restregaba,
los cuartos adecentaba,
el baño siempre fregaba
y pasaba la escoba al hall.
Si se requería planchaba
y también almidonaba.
De vez en cuando lavaba
toda la cristalería.
Bordaba, calcetaba y cosía.
y si aun le sobraba tiempo,
hacia un poco de cemento
y arreglaba cañerías.
Pero una mañana aciaga,
cuando se despertó,
sintió que no le apetecía
hacer lo de todos los días,
ni siquiera cocer las judías
y en su silla se sentó.
Cuando regresó su familia
de los quehaceres diarios,
se encontró sin comida,
con la casa patas arriba,
y con el dragón descansando.